
Quien se aferra, pierde. Quien está dispuesto a soltar con una sonrisa, intenta retenerlo. Es asombroso cómo uno empieza a comprender a los demás cuando uno mismo está en apuros. Pero mientras uno vive bien, nada de eso se le pasa por la cabeza. Nadie puede volverse más extraño que alguien a quien una vez amas.
No luches contra el mundo exterior...
Crea el tuyo propio...
Existe una ley de la vida: quienes no aprecian las pequeñas alegrías no disfrutarán ni siquiera de las grandes. Porque no se trata de cantidad, sino de la capacidad de sentir.

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